Después de cuatro años pasados bajo tierra, en las tinieblas, a excabar el suelo con su picos ; llevando abrigo de peigamino fangoso, nuestra chicharra sale, se deshace de su caparazon. Hela ahi con su elegante traje provisto de alas como el parajo.

Embriagada de calor y de sol, biorracha de savia, inundada de la luz.

Placer de sentirse viva, nuestra chicharra cantara durante cinco o seis semanas, para después morir. Es el fin de su concierto.

Cuatro años mas o menos de rudo trabajo subterráneo, un mes de fiesta al sol, esta es la vida de una chicharra.

Hemos visto que las chicharras tienen muchos depredadores pero hemos olvidado el más importante : el hombre.

La proteccion de ciertas plantaciones que son atacadas por las larvas de las chicharras ha contribuido en gran parte a la desaparición de las mismas en ciertas regiones del mundo.

¿ El uso de pesticidos, la extensión del hábita en los ecosistemas, los terribles incendios forestales alrededor del Mediterráneo.
¿ Van a ofrecernos algún dia un verano silencioso ?

¿ Deberenos contentoarnos con ver las chicharras como adornos de cerámica en recuerdo de los veranos provenzales ?

“ Aprecio mucho lo que escribia en 1905, O. Richemont :
Y a nosotros tambien nos hace falta dejar nuestros despojos en la tierra, deshacernos de los escórias y de los aluviones, hace falta levantarnos, ir sin cesar hacia el más allá, ganar las esferas superiores, las regiones contiguas del Infinito. Todo en la Creación nos habla de la ascensión. ! Tan triste es la sociedad del hombre, tan penible aveces la existencia !
! Ah ! Huyamos los bojos fondos de nuestras condicion y la cloaca de nuestras misérias.
¿ No estamos hechos para las alturas, para los espacios libres, sin limites, cercanos al terreno de Dios, de ete Dios luz eterna, el sol verdadero que debemos tambien saludar en nuestros cantos ? ”

La Chicharra : Epilogo

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