El Señor Jean de La Fontaine,
nos ha sorprendido en la mayoria de sus fabulas por su tenuidad de obserbacion,
conocia muy bien los animales que protagonizan sus cuentos como el Zorro,
el Lobo, el Gato, el Cuervo y tantos otros ; sin embargo parece ser que
el canto de la chicharra y ella misma le fuesen desconocidos. Antes de
su un conocido autor de fabulas trabajaba en Aquas y Bosques
que le peimitia recibir una pension real. La Fontaine conocia mejor la
buena vida de los castillos que las ciencias naturales.
No es una de las mejores fabulas para enseñar a nuestros hijos,
pués si bien les enseñas a ser prevenidos tambien enseña
la apologia del fuerte contra el débil.
La Chicharra se limita a las regiones de cultivo del olivo, La Fontaine
nunca ha visto ni oido el canto de una chicharra ; para el seguremente
esta celébre cantarina se parece a un saltamontes.
¿ Quien tiene la culpa de estos extraños
?
La tradición quisiera que fuese Esope,
fabulista griego (700 antes J-C, personaje en parte legendario de guien
se dice era feo, tartamudo y jorobado) quien fuese el autor de este apólogo.
¿ Debemos acusar La Fontaine de haber
copiado a Esope, lo cual explicaria estos errores ?
Hemos visto en capitulos anteriores que la chicharra se alimenta de la
savia de los arboles mediante su trompa.
La fabula nos cuenta ciertas mentiras : no hay chicharras cuando sopla
el invierno ? ; no puede mendigar los granos de trigo y suplicar que le
presten las moscas y gusanillos para alimentarse, esta seria incapaz de
comerlos.
La realidad invierte los papeles imaginados en la fábula. El mendigo
sin delicadeza no es otro que la hormiga ; la chicharra comparte de buena
gana el nectar con ella mientras que la hormiga mas bien le roba a la
chicharra su delicioso brevage. Despues de cinco a seis semanas de entusiasmo,
la cantarina cae del árbol agotada de la vida. La hormiga
la reduce en migas que va a angordar su stock de provisiones.
He aqui las verdaderas relaciónes de estos dos insectos.